esperando

Cuando decidí empezar el proceso, empezar a informarme no sabía responder a la pregunta más básica de todas ¿Por qué quieres adoptar? No sabía en qué momento tomé la decisión de hacerlo o si lo había hecho como tal. Sin embargo ahora mismo me han hecho tantas veces esa pregunta, las psicólogas, los amigos, conocidos lejanos,…  Que creo que ya he logrado redactar una respuesta medianamente concreta. 

No recuerdo haber tomado la decisión de adoptar en un momento concreto, siento que llevo sabiendo que adoptaría desde siempre…

Creo que la idea surgió a raíz de ser monitora de varios niños adoptados en el grupo scout, allí viví de cerca esta realidad, desde niños que habían llegado siendo bebés hasta algunos casos más difíciles de adopciones en la infancia o adolescencia y los problemas psicológicos y físicos que traían.

Gracias al trato con estos niños y los padres descubrí lo que era la adopción internacional, los retos que presentaba y el cambio que podías suponer en la vida de estos niños.

También lo viví de cerca en el viaje a Perú que hice de voluntaria al terminar la universidad. Allí vi las situaciones de las familias, la realidad tan dura que viven algunos niños… Descubrí lo mucho que podía implicarme emocionalmente con estas familias y el impulso de ayudar en la medida de lo posible.

Así que me pareció una conclusión lógica dirigir mi deseo de ser madre al deseo de adoptar. ¿Por qué traer otro niño al mundo pudiendo dar un hogar a uno que lo necesite?.

He hablado sobre esto muchas veces con mis amigas, las que son madres ya y las que están en proceso. Y ellas me hablan de una especie de “impulso” de vivir el proceso completo: quedarse embarazadas, que los niños sean como ellas o sus parejas… Entiendo su punto de vista, aunque no lo comparto, no siento ese “impulso”. Y tengo muy claro que querré a mi peque tanto como se pueda querer a uno biológico.

Esto no quiere decir que mi punto de vista sea el correcto, cada persona o pareja es un mundo y cada uno tiene sus propios motivos para tomar la decisión de adoptar.

Lo que sí me parece importante (y esto lo he leído en alguna web que no recuerdo y que me gustaría mencionar) es tener en cuenta que deben coexistir dos inclinaciones a la vez: querer ser madre (o padre) y querer ayudar. Solo con lo primero puede que no estés mentalizado para todos los retos a los que hay que enfrentarse. Y solo con lo segundo, si no hay «ganas» de: educar, criar, ver crecer a una persona, ¿qué hacemos aquí?.